Concentración contra la LOMCE, el día 21 de mayo del 2013.
Allí no podía concebir una felicidad absoluta, porque mi obreservación a niños, ancianos, jóvenes; me dieron a entender la tristeza o decepción, hacia un gobierno que les estaba robando no solo educación, si no sueños que aún no habían cumplido.
Y me diréis ¿Tanto causa una ley de educación?
Niños impregnados de sueños que al poco tiempo volaron atados a un globo, dejando que el viento se lo llevara consigo mismo, y entonces cuando presencias ese acto de valentía, te das cuenta de que no eres nada, de que no estás viviendo de una forma coherente. Y es que no es solo una ley más, con ella va nuestro futuro, lo que será de nosotros y nuestros descendientes, y nos mentimos a nosotros mismos al decir que quizá sea lo mejor para el pueblo. Nos subestiman al pensar que queremos un cambio, cuando realmente el cambio lo hacen sin tener en cuenta lo que nosotros, estudiantes, queremos.
Allí, estaban las ancianas que ven como lo que consiguieron se está marchando, creando así una impotencia en sus corazones llenos de guerras. Jóvenes que están en proceso de futuro, viendo como no podrán alcanzar una meta que ellos mismo se habían puesto. Niños de temprana edad, los cuales pensamos que no entienden y sin embargo se dan cuenta de que poco a poco, ellos serán todo lo que no esperaban ser.
Cuando damos historia y nos cuentan como era la vida de aquel entonces, tenemos miedo a pensar que nosotros hubiéramos estado ahí, pero sin embargo, ahora que lo vamos a vivir, nos da pánico, nos aterra, y salimos como guerrilleros a buscar una solución digna de respeto, para así poder sentir que gracias a nosotros la historia no volvió, que el pasado quedó en pasado y podemos disfrutar de lo que estamos consiguiendo.
No somos manejados, no somos inútiles y no somos marionetas, tampoco nos pueden tomar por un circo. Somos personas que levantan un país, personas que intentan llenar de humanidad y moralidad a individuos que juegan con todo ello. ¿Que será sin nosotros? Seremos de nuevo una dictadura, a la cual no podríamos faltar el respeto, ni oponernos a los que nos obliguen. Y quizá mientras todos nosotros estemos aquí, eso no será tan fácil de ocurrir.
Ahora es la educación ¿Pero qué será después?