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jueves, 28 de marzo de 2013

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Allá por el 1969, toda persona que se opusiera a aquella dictadura Franquista, sería encerrada, ya sea por manifestarse, repartir folletos, o simplemente hablar sobre ello en la calle. Toda persona que pensará que necesitaban más libertad, sería encerrada. Toda persona que pensara diferente, sería encerrada.
Y la verdad, por allá en 1969, todos deseaban un cambio en silencio. Todos prometían amor al caudillo, les besaban los pies y seguían su vida, bien sufriendo en silencio o bien acostumbrados a ello.
Todos creían que la vida que tenían estaba bien, para qué cambiar, si podían vivir sin problemas con altos cargos. Todos temían el cambio, para ellos todo iba a ser diferente tras la muerte de Franco. En aquellos tiempos, tener un comunista en la familia, era una mancha en tu camiseta preferida, una mancha que jamás se podría quitar; de repente dejaban de hablarte, criticaban e inventaban todo tipo de chismes, eras una persona diferente a la que juzgaban por luchar, juzgaban a quién les quería hacer la vida más fácil.

Años más tarde, la cosa cambió, la verdad no sé si a peor o a mejor. Dieron una "libertad de expresión", que parece ser es solo una tapadera para hacernos creer que hemos elegido bien. El por qué de lo que acabo de decir, es muy fácil, en esos tiempos te encerraban por hablar, en estos tiempos te dejan hablar pero ni te escuchan ni te oyen; por lo menos en aquellos años, lo hacían, te escuchaban, te oían, no les interesaba y te metían preso 20 años. Ahora te dejan preso en libertad, toda tu vida.

Vale que hay diferencias, ahora no se meten en tu casa como lobos a las 3 de la mañana, dejándola patas arriba, pero eso ya es lo que faltaba, quiero decir, es lo mismo solo que suavizado, complaciéndonos pero a la vez complaciéndose ellos, dándonos la razón como a los locos, cuando todos sabemos que ellos son los que manejan la locura.

Aún existen personas, que quieren juzgarnos, me incluyo sí porque quizá yo sería quién acabara encerrada, por loca, por pensar diferente, por simplemente no ser como ellos. Y es que juzgamos a los nazis (sabiendo que es una comparación muy extrema), pero realmente España era igual, desde la cobardía, lógicamente. ¿O no lo piensas así?

Ahora de nuevo, que vemos injusticias, como el robo del pensamiento del pueblo o el robo del capital que nos lleva a lo alto, nos levantamos y salimos a la calle, otra vez una historia repetida que no sabemos como acabará, ya que aún no ha empezado.
Señores, España va a pique, nos guste o no, es así, y nosotros somos los únicos que debemos levantarla, porque los de arriba nos han hecho caer y ahora no tienen soluciones.

Tere López

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